Deporte y salud son dos conceptos que están estrechamente ligados. Por eso, no es de extrañar que los médicos siempre recomienden a sus pacientes que realicen algún tipo de actividad física, incluidos a aquellos que acaban de ser trasplantados (considerados población de riesgo).

En el caso de este último colectivo, el deporte aumenta su esperanza de vida más de 15 años (en el caso de pacientes de 40 años) y su salud se ve mejorada un 30 por ciento más si realizan una actividad deportiva de manera frecuente, tal y como ha puesto de manifiesto Amado Andrés, nefrólogo del equipo de trasplantes del Hospital 12 de Octubre, durante el Aula del Instituto de Desarrollo e Innovación de la Responsabilidad Social Sociosanitaria (Inidress).

Junto a Andrés, han intervenido parte de su equipo del centro madrileño. Ángel Sevillano, por su parte, ha enumerado los objetivos del trasplante (como son prolongar la vida y aportar salud), pero también los beneficios que tiene si se le suma el deporte y que, no siempre, repercuten únicamente en el paciente, sino también en el sistema que le rodea. “Un trasplantado que realiza actividad física reduce su estancia hospitalaria“, ha asegurado.

En esta línea, Hernando Trujillo, ha informado a los pacientes allí presentes de las limitaciones que deben tener en cuenta que tienen a la hora de realizar deporte, aunque son pocas, Trujillo ha aseverado que tienen menor capacidad aeróbica y de organismo para funcionar eficientemente, así como menor fuerza muscular.

Sin embargo, ha añadido, los trasplantados que hacen deporte notan las mejorarías desde los dos primeros meses y se mantienen hasta dos años, siempre y cuando realicen actividad física entre tres y cinco veces por semana, 20-30 minutos cada día.

Fuente: Redacción Médica.